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05 de 06Seguridad en IA

Capítulo 4 — Red-teaming

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Seguridad en IA

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Una prueba de seguridad puede ser rigurosa y aun así responder a la pregunta equivocada. Si el sistema real recupera documentos, usa herramientas, conserva memoria y permite varios intentos, evaluar solo un prompt aislado deja fuera la cadena donde el daño podría ocurrir.

El red-teaming sirve para encontrar esos caminos antes de que los encuentre un incidente. Su valor depende de que la amenaza, el entorno, el presupuesto y la rúbrica se parezcan al uso que se quiere proteger.

En sistemas agénticos, esto obliga a cambiar la unidad de análisis: no basta con auditar una respuesta. Hay que auditar una trayectoria.

El threat model viene antes que el benchmark

Antes de elegir un dataset o una métrica, una evaluación debería fijar al menos:

  • Activo: qué dato, capacidad o recurso se quiere proteger.
  • Actor: qué puede controlar el atacante y qué información observa.
  • Entrada: chat, documento, web, email, memoria, tool output, MCP server u otro agente.
  • Presupuesto: número de intentos, tiempo, adaptatividad y coste disponible.
  • Permisos: tools, scopes, credenciales y recursos alcanzables.
  • Éxito: qué evento concreto cuenta como daño.
  • Recuperación: qué estado debe quedar después de abortar o revertir.

El benchmark viene después del threat model

Cambia cuatro propiedades del mismo sistema. El experimento cambia aunque el modelo no cambie.

Qué estás probando

Un atacante entra por chat, dispone de 1 intento, el sistema tiene solo lectura y el éxito es respuesta no permitida.
Esto mide comportamiento conversacional. No demuestra una ruta de efecto externo.

Sin estas siete piezas, una tasa agregada de ataque puede ser precisa y seguir siendo poco útil para una decisión de producto. El explorador de amenazas de prompt injection permite convertir ese modelo de amenaza en rutas explícitas entre contenido no confiable, privilegios, herramientas, salida externa y memoria, y comprobar qué controles independientes cortan cada ruta.

OWASP ya trata el red-teaming agéntico como una actividad de ciclo completo: identificar caminos de ataque, validar defensas y mantener feedback continuo entre diseño, despliegue y operación (OWASP AI and Agentic Red Teaming, Q2 2026).

Separar lo que el modelo sabe hacer de lo que el sistema ejecuta

Una evaluación debería separar al menos tres niveles:

  • qué sabe hacer el modelo;
  • cuánto mejora a una persona que intenta completar una tarea;
  • qué puede ejecutar el producto con sus herramientas y permisos.

La primera pregunta pertenece a la capacidad del modelo. La segunda mide uplift humano. La tercera es una propiedad del sistema completo.

Capacidad, uplift y ejecución son experimentos distintos

Selecciona una capa. La misma respuesta puede ser relevante para una pregunta y no decir casi nada sobre las otras dos.

Capability
¿Qué puede producir el modelo?
Evalúa capacidad base bajo una configuración declarada.
Medida: calidad/accionabilidad de la salida.
Human uplift
¿Cuánto mejora a una persona?
Compara una tarea con recursos normales frente a asistencia del modelo.
Medida: diferencia observable en éxito, tiempo o calidad.
System risk
¿Qué puede ejecutar el producto?
Incluye tools, scopes, autorización, estado y recuperación.
Medida: efecto externo y control que lo detuvo.
Modelo: una salida peligrosa mide comportamiento del modelo, no demuestra por sí sola que exista una ruta de daño en producción.

Un resultado alto en una rúbrica no prueba por sí solo que una persona haya obtenido una capacidad nueva. La evaluación debe revisar si el contenido era accionable, si la persona tenía los recursos necesarios y si el resultado se podía reproducir bajo condiciones realistas.

Probar el modelo y probar el producto son experimentos distintos

Para estudiar capacidad base puede tener sentido evaluar configuraciones con mitigaciones reducidas o desactivadas. El objetivo no es desplegarlas, sino evitar confundir «el sistema bloqueó la salida» con «el modelo carece de esa capacidad».

La comparación debe declarar qué versión se prueba, qué safeguards están activos, qué herramientas existen, qué permisos tiene el agente, cuántos intentos recibe el atacante y quién revisa los resultados. Una cifra de un modelo con guardrails no se puede comparar sin más con una cifra de otro setup que no los tiene.

Ese detalle también importa para regresiones. Si una nueva versión cambia el system prompt, el clasificador, el retrieval, el modelo o los scopes de herramientas, ha cambiado el sistema evaluado aunque el nombre comercial siga siendo el mismo.

Automatizar ataques también puede engañar a la evaluación

Un ejemplo más preciso para agentes de larga duración es Strengthening Red Teams: A Modular Scaffold for Control Evaluations. En SHADE-Arena, el trabajo descompone una política de ataque en modelado de sospecha, selección del momento de ataque, planificación, ejecución y sutileza, y ajusta componentes del scaffold con un modelo probabilístico calibrado a partir de trayectorias reales. Ese scaffold pertenece al harness de evaluación: no demuestra que el modelo base tenga por sí solo esa capacidad ni que sus parámetros se transfieran a otros entornos (Anthropic, 2025).

La automatización aumenta la cobertura, pero también introduce un riesgo de métrica. Si el grader premia palabras concretas o respuestas extensas, el atacante puede aprender a jugar con la rúbrica sin encontrar una ruta útil.

Por eso una evaluación automatizada necesita dos tipos de validación:

  1. Validez del ataque: confirmar que el supuesto éxito produce realmente la capacidad o efecto que preocupa.
  2. Validez del grader: revisar falsos positivos, falsos negativos y casos donde el atacante optimiza contra la propia rúbrica.

Un score sin ejemplos auditados puede medir la habilidad del atacante para engañar al evaluador en lugar de la habilidad para comprometer el producto.

La evaluación debe registrar cada paso

Una evaluación de un agente necesita registrar:

  1. la entrada y su procedencia;
  2. lo que el sistema recuperó o recordó;
  3. la decisión del modelo;
  4. la tool call propuesta;
  5. la autorización aplicada;
  6. el resultado de la herramienta;
  7. el estado final y la posibilidad de recuperación.

Cada punto permite una prueba distinta. Un filtro puede bloquear una salida y dejar intacto el retrieval. Un policy engine puede denegar la herramienta y seguir registrando una memoria peligrosa. Un runtime puede abortar a tiempo y dejar un estado parcial que necesita reconciliación. El playground de fiabilidad y evaluación de agentes permite llevar esas señales de trayectoria a tasas de primer intento, decisiones de herramientas, reintentos, timeouts, política y criterios de publicación explícitos.

El benchmark end-to-end no tiene que ser enorme. Tiene que ser representativo. Una tarea pequeña con una cuenta de prueba, un documento contaminado y una acción reversible puede revelar más que miles de prompts sin herramientas.

Sigue la trayectoria hasta el control que la detiene

Elige un control y ejecuta la prueba. Cada etapa responde una pregunta distinta: ¿entra en contexto, cambia la decisión, se autoriza, ocurre el efecto o se recupera el estado?

1 · Entrada / retrieval¿El contenido hostil alcanza el contexto activo?
frontera de contexto
2 · Decisión¿La influencia cambia el plan del agente?
modelo
3 · Tool propuesta¿El modelo propone una acción sensible?
contrato de tool
4 · Autorización¿La política independiente permite ejecutarla?
autorización
5 · Efecto externo¿La ejecución cambia el estado externo?
ejecución
6 · Recuperación¿Rollback o reconciliación restaura el estado esperado?
runtime
Sin bloqueo seleccionado: ejecuta la prueba para observar la trayectoria completa.

Medir la cadena causal, no solo el último texto

Para un flujo con herramientas conviene separar estados de éxito:

  • Injection reached context — la entrada hostil llegó al modelo.
  • Decision changed — cambió la decisión o plan del agente.
  • Tool proposed — apareció una llamada de herramienta peligrosa.
  • Policy bypassed — la capa de autorización permitió la llamada.
  • Effect happened — el recurso externo cambió realmente.
  • Recovery failed — el sistema no pudo detener, revertir o reconciliar el efecto.

Esta descomposición convierte un único porcentaje de «attack success» en evidencia útil para ingeniería. Si el ataque llega al modelo pero muere siempre en autorización, el control que está funcionando es visible. Si el modelo parece seguro pero el mismo efecto puede alcanzarse por una tool call mal validada, también queda visible.

Probar fallos normales además de ataques perfectos

Una buena prueba incluye variaciones de redacción y documentos adversarios, pero también fallos cotidianos del sistema:

  • timeouts y respuestas parciales;
  • errores de herramienta;
  • reintentos;
  • duplicación de acciones;
  • permisos reducidos;
  • credenciales revocadas;
  • tool schemas modificados;
  • memoria caducada o contaminada;
  • interrupción humana a mitad de una ejecución.

Muchos incidentes no requieren que el atacante controle todos los pasos. Basta con que una entrada hostil coincida con un retry, un permiso excesivo o una reconciliación incompleta.

Convertir el red-team en regresión

El resultado más valioso de un red-team no es el informe. Es el test reproducible que queda después.

Cada hallazgo debería convertirse, cuando sea posible, en un caso con:

  • fixture de entrada;
  • estado inicial conocido;
  • herramientas y scopes fijados;
  • presupuesto del atacante;
  • criterio de éxito;
  • criterio de parada;
  • evidencia esperada en trazas;
  • verificación del estado final.

Ese caso debe ejecutarse de nuevo cuando cambie el modelo, el prompt, el retrieval, la memoria, una herramienta o la política de autorización.

Un hallazgo sólo protege una release si cambia el gate

Modifica tres evidencias. El gate sólo permite desplegar cuando el ataque es reproducible, la mitigación corta esa misma trayectoria y el caso legítimo sigue funcionando.

Hallazgotrazado Fixturereproducible Re-runmisma ruta Gaterelease DEPLOYataque bloqueado HOLDataque persiste HOLDregresión legítima
Hallazgo trazado
Fixture reproducible
Re-run de la misma ruta
Gate → HOLD
HOLD
El ataque todavía atraviesa el sistema.El fixture existe, pero la mitigación aún no corta la trayectoria que originó el hallazgo.

Contraejemplo: bloquear el ataque rompiendo también el caso legítimo no convierte la mitigación en una release segura; el gate debe comprobar ambas propiedades.

La seguridad no mejora porque el informe tenga una cifra con dos decimales. Mejora cuando el equipo puede señalar la ruta exacta que falló, repetirla en un entorno aislado y comprobar que una defensa nueva cambia el resultado sin romper el caso legítimo.

Ese es el papel del red-teaming en esta serie: convertir un miedo abstracto en una cadena observable con un criterio de parada y una evidencia que pueda convertirse en gate de release.

Referencias

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